Taller de hacer bombones en Deventer ..... O la la Sjokolaa

El sábado pasado ponemos rumbo hacia la ciudad hanseática de Deventer con toda la familia, objetivo un taller de cómo hacer bombones en la chocolatería Sjokolaa.

Tras un paseo por “de Brink” (la plaza mayor de Deventer) dónde hoy hay mercado y los mercaderes precian “a grito limpio” sus preciosas mercaderías, entramos en el corazón del barrio histórico, la pintoresca calle “Walstraat” dónde las boutiques y tiendecitas de cosas muy llamativas forman un escenario de ensueño. 
Finalmente llegamos al magnífico edificio de Sjokola, flanqueado por anticuarios, el aroma a chocolate nos da la bienvenida, seguida por una cálida bienvenida de la propietaria del negocio Lidy Lentelink. Una vez que todos estamos a punto y provistos de un delantal empezamos la dulce aventura!

Gotas de chocolate, chocolates y bombones, es un verdadero mar de tentaciones...!

Cada uno ocupa su “puesto de trabajo” alrededor de una gigantesca mesa de acero inoxidable que deslumbra, y a su vez inundado con gotas de chocolate, chocolates y bombones, es un verdadero mar de tentaciones…! Después de una extensa lección sobre qué es el chocolate, la técnica para trabajarlo y su preparación, es hora de aplicar la teórica a la práctica.

El taller que hemos elegido es para hacer bombones rellenos y para rematarlo debemos de hacer una especie de bombonera también de chocolate. Empezamos con la carcasa de los bombones, para ello Lidy ya ha preparado diversos moldes en forma de mariposas, cuadrados o corazones. Las formas de corazones son con diferencia las favoritas entre las chicas, y en un abrir y cerrar de ojos están repartidas. Para el acabado de la parte exterior de los bombones podemos elegir entre chocolate con leche, blanco o puro.

Para conseguir un exterior brillante y apetitoso hay que mantener el molde firmemente debajo de la “ducha” de chocolate, el chocolate es espeso y es fácil que se mueva el molde. No me sabe nada mal que mis dedos se hayan cubierto de este chocolate tan espeso, caliente y delicioso. Ahora tengo que limpiármelos (o mejor dicho chupármelos). Mientras se enfrían los moldes de chocolate podemos empezar a preparar el relleno; calentamos mantequilla, crema y chocolate blanco, puro o con leche según el gusto de cada uno. Una vez bien fundidito lo introducimos en una manga pastelera y seguidamente llenamos los moldecitos de los bombones. Una vez se ha enfriado el relleno volvemos a pasar el molde por debajo de la fuente de chocolate espeso y debemos retirar el sobrante de chocolate con una espátula. 

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De tanto trabajar (pero sobre todo comer chocolate) nos ha entrado la sed! Por lo que hacemos un pequeño descanso, para tal fin han preparado un precioso jardín interior lleno de encanto, dónde además de unas curiosas mesas de picnick hay aparatos de juego infantiles. Mientras descansamos Lidy y su equipo limpian la mesa y todo lo que hemos ensuciado de chocolate. Ahora tenemos que hacer una bombonera de chocolate con su tapadera.
 
Una vez creados bombonera  y tapadera apelamos a nuestra creatividad para adornar el conjunto con  hermosas florecillas de mazapán, o lo que queramos crear. Enrique hace hasta un par de vasos de cerveza… Ahora solo tenemos que perfeccionar el asemblaje y listo! El resultado una serie de bomboneras repletas de deliciosos bombones, todas ellas muy diversas peró también muy apetitosas. El toque final es una caja especial de Sjokolaa dónde introducimos el resultado final individual y cada uno se siente un poco pastelero artesano.

Os recomendamos de todo corazón un taller de bombonería en la Chocolatería Sjokolaa y especialmente os recomendamos a su apasionada propietario Lidy, ha sido una tarde inolvidable. El taller superó con creces nuestras expectativas. Hemos aprendido mucho, pero sobre todo nos hemos reído mucho; seguro que volveremos para aprender más!

Ahora que ya estás en Deventer te proponemos que: combines un taller de chocolate con una visita guiada a la ciudad, sobre todo el barrio antiguo. Deventer es una agradable Ciudad Hanseática muy pintoresca dónde las fachadas y sus callejuelas nos llevan al pasado, además hay muchas tiendecitas y se respira un ambiente muy relajado.
 
Mi consejo personal; si hace buen tiempo aprovecha y siéntate en la terraza de Sant Tropez gastrolounge. Dónde además de una carta muy deliciosa y desenfadada hay un ambiente muy acogedor. Sant Tropez está situado en la plaza “de Brink” por lo que siempre hay algo que observar. ¡Definitivamente un must see, must do!